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AMOR, ODIO, GUERRA, LO CULTURAL Y LA AFECTACIÓN PSICOSOCIAL

AMOR, ODIO, GUERRA, LO CULTURAL Y LA AFECTACIÓN PSICOSOCIAL

EL ORIGEN DE LOS TRAUMAS PSICOSOCIALES

 POR: MAYALESU

 Hombre es consciente de sí mismo, de los demás, de su pasado y de sus posibilidades futuras. Es consciente de su autodeterminación, de la brevedad de su vida, de que nace sin su consentimiento y perece en contra de su voluntad, consciente de que morirá antes que aquellos que ama, o aquellos que ama morirán antes que él. Es consciente de su carácter separado, de su impotencia ante las fuerzas de la naturaleza y de la sociedad. Todo esto hace de su existencia solitaria una prisión insoportable. El hombre sabe que se volvería loco si no pudiera liberarse de esta prisión y unirse, de alguna forma, a otro ser humano".                                           

(Erich Fromm. "El arte de amar". 1.956).

La unión con otra persona es la necesidad más profunda que sienten los seres  humanos. El amor es un sentimiento primitivo plasmado en los genes humanos, un carácter básico y esencial de la humanidad que se manifiesta de las formas más complejas y sublimes.

En realidad, cada historia de amor es única y su final imprevisible. A veces el romance es intenso y duradero, mientras que en la mayoría de los casos la pasión del enamoramiento se transforma en lazos más estables de cariño y amistad. Pero en ocasiones, la unión de la pareja debilita su intensidad, se apaga y es invadida por el resentimiento y el desamor.

Cada era produce su forma única de patología psicosocial. En estos tiempos, el "narcisismo" es la aflicción que más socava nuestra capacidad para superar los retos y conflictos que necesariamente nos plantean las relaciones afectivas. La personalidad narcisista implica sentimientos de prepotencia y de supremacía moral, la convicción de que el ser humano es el centro del universo, dueño total de sus actos y poseedor de la verdad. Los hombres y las mujeres narcisistas están emocionalmente extasiados, ensimismados, no se pueden unir ni identificar con otra persona porque son incapaces de suspender su desconfianza e incredulidad en el prójimo, lo que les permitiría entrar con amor e imaginación en la vida de los demás, vivenciar genuinamente sus circunstancias y respetar su existencia independiente.

Si los seres humanos somos productos históricos es lógico pensar en esta particular historias de guerra en Colombia que ha repercutido en nuestros habitantes, no es necesario que algunas de las visiones psicológicas tradicionales sobre la personalidad básica para  que comprendamos que algún impacto importante tiene que tener la prolongación de una guerra civil en la manera de ser y actual de los colombianos y colombianas. Es este impacto que me quiero referir el que se caracteriza  como trauma psicosocial.

El carácter del trauma psicosocial de la guerras significa herida, a este trauma suelen llamarlo vivencia o experiencia que afecta a un ser humano dejándole marcado o deja en ella un residuo permanente y negativo, estas huellas son desfavorables para la vida de una persona sea hombre o mujer.

La aparición de cambios cognoscitivos y  comportamentales cuando son ocasionados por la guerra generan un proceso de deshumanización entendido como el empobrecimiento importantes capacidades del ser humano: su capacidad de pensar lucidamente –la capacidad de comunicarse con claridad – sensibilidad frente al dolor ajeno – su esperanza y su fe.

Son varios los cambios cognoscitivos y comportamentales ocasionados por su necesidad de adaptarse a una guerra que genera deshumanización desencadenando diversas reacciones como el odio y el deseo de venganza, el escepticismo, la defensa paranoide entre otros se hace necesario   propiciar una dinámica  adaptativa que le permita generar seguridad frente a su propio destino, la carencia de propósitos y sentido en lo que debe hacer también sus necesidades de pertenencia personal a algún grupo.

 Odiar es un pecado pero no es fácil perdonar u olvidar el daño que te han hecho. Tampoco dejar de un lado los hechos que marcaron ese rastro de odio y resentimiento”, El odio es un veneno que nos destruye desde adentro, produciendo amargura que corroe en nuestros corazones y mentes. Por esta razón las Escrituras nos dicen no permitir que brote una “raíz de amargura” en nuestros corazones. (Hebreos 12:15).Cuidado con el odio, es per judicial   para  su mente, su cuerpo  y  espíritu

La crueldad, atrocidad y brutalidad en casos de la desaparición forzada se demuestra al incluir no sólo la privación de la libertad, sino también, en muchos casos, la tortura y el asesinado de la víctima, en medio de cautiverios terroríficos que causan permanente incertidumbre y que, además, incluye ambientes de impunidad deliberada, obteniendo un sufrimiento inmenso  incentivado por  el sentimiento de impotencia

El daño producido por  la desaparición forzada no se limita exclusivamente a la víctima, sino que, como ya se había explicado anteriormente, se extiende también a su familia, e inclusive a la sociedad entera. El incalculable daño psicosocial se da a partir del grado de poder que normalmente tiene el victimario, lo que produce en los individuos uno profundos sentimientos de impotencia, miedo, indefensión y culpa ante la posibilidad casi inexistente de encontrar a su familiar, o peor aún, de ser víctimas directas también

Ante la negación de la práctica, los altos niveles de impunidad y la estigmatización de las víctimas se produce una escalada de pérdida de confianza en las instituciones y el Estado mismo, así como la eliminación de valores básicos para la convivencia. Se evidencia una violencia estructural y cultural fuertemente enraizada que lleva a que paulatinamente a la falta de acción social frente a la violación de los derechos humanos, así como la asimilación de las acciones físicas violentas como válidas.

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